videito (muy precario) con el que pretendemos fomentar la difusion y el debate
el link es
http://www.youtube.com/watch?v=BtM2bVYSqYc
se busca en youtube con el título
NO A GARABI

Los anuncios oficiales que recientemente efectuaron los presidentes de Argentina y Brasil acerca de lo que ellos dan a entender como la inevitable construcción de una mega Central Hidroeléctrica Binacional en Garabí, desatienden todas las legislaciones vigentes en cuanto a acceso a la información e inclusión en la toma de decisiones de todos los sectores de la sociedad, especialmente de aquellas poblaciones que verán sus vidas afectadas si este proyecto se consuma.
La ocultación de información básica en los pueblos y ciudades es absoluta.
Resulta fundamental instalar el tema y poner al alcance de todos, cada detalle que tenga que ver con el proyecto Garabí. A su vez, los pueblos, a través de sus habitantes y organizaciones comienzan a reclamar que se garantice la participación plena de todos los misioneros en el proceso de decisiones.
No se está informando sobre los pueblos del sur de la provincia que sucumbirán bajo agua estancada. Nada se les dice a los miles de posibles afectados acerca de sus destinos de relocalizados. Los representantes del pueblo silencian información sobre el impacto ambiental y sanitario irreversible que provocará la mega obra. Todos los ciudadanos de Misiones tienen derecho a conocer y debatir sobre cada una de las consecuencias de la represa. Sólo nos hablan hoy, de beneficios poco claros que contrastan con el presente de una Misiones plagada de enfermedades producidas por una mega represa, con un río Paraná utilizable sólo para costosas actividades navegables, y que engendró casi cien mil relocalizados que hoy viven en condiciones de precariedad y hacinamiento inauditas, mientras seguimos pagando las boletas de luz más caras del país.
La Constitución Nacional obliga al Estado a fomentar y asegurar la participación social en la toma de decisiones sobre cuestiones trascendentales para las poblaciones. El pueblo debe demandar que esto se cumpla. No hay que permitir que la represa de Garabí ni ninguna otra represa en cualquiera de nuestros ríos, se construyan sin la aprobación de todos o la mayoría de los misioneros.
La ocultación de información básica en los pueblos y ciudades es absoluta.
Resulta fundamental instalar el tema y poner al alcance de todos, cada detalle que tenga que ver con el proyecto Garabí. A su vez, los pueblos, a través de sus habitantes y organizaciones comienzan a reclamar que se garantice la participación plena de todos los misioneros en el proceso de decisiones.
No se está informando sobre los pueblos del sur de la provincia que sucumbirán bajo agua estancada. Nada se les dice a los miles de posibles afectados acerca de sus destinos de relocalizados. Los representantes del pueblo silencian información sobre el impacto ambiental y sanitario irreversible que provocará la mega obra. Todos los ciudadanos de Misiones tienen derecho a conocer y debatir sobre cada una de las consecuencias de la represa. Sólo nos hablan hoy, de beneficios poco claros que contrastan con el presente de una Misiones plagada de enfermedades producidas por una mega represa, con un río Paraná utilizable sólo para costosas actividades navegables, y que engendró casi cien mil relocalizados que hoy viven en condiciones de precariedad y hacinamiento inauditas, mientras seguimos pagando las boletas de luz más caras del país.
La Constitución Nacional obliga al Estado a fomentar y asegurar la participación social en la toma de decisiones sobre cuestiones trascendentales para las poblaciones. El pueblo debe demandar que esto se cumpla. No hay que permitir que la represa de Garabí ni ninguna otra represa en cualquiera de nuestros ríos, se construyan sin la aprobación de todos o la mayoría de los misioneros.
Revista "Superficie" Nº3 noviembre de 2008.

El medio ambiente es más que el principal recurso que tenemos los seres humanos:
ES EL UNICO RECURSO QUE TENEMOS.
La ambición de nuestros gobernantes, muchas veces dominados ellos mismos por quienes detentan el poder real, empresas multinacionales dirigidas por millonarios que no conocen los territorios que explotan y por supuesto no viven en ellos, lleva a que no se midan las consecuencias de las grandes obras públicas, mientras solo se ve en ellas una fuente de incontables ganancias monetarias, ganancias apropiadas por unos pocos, empobreciendo la calidad de vida de la inmensa mayoría.
Las empresas que tienen instalado sus sistemas de fabricación de turbinas hidroeléctricas, por ejemplo, buscan amortizar lo más posible estas instalaciones, vendiendo sus productos si es necesario sobornando a gobernantes de todo el mundo para que realicen represas y les compren así sus generadores.
Por otra parte, Brasil que busca generar energía barata para su industria, ya ha explotado al máximo su capacidad de generación hidroeléctrica (no tiene más lugar para instalar represas en sus ríos agotados) y ahora busca condicionar su apoyo a los sucesivos endebles gobiernos argentinos a cambio de la adhesión a emprendimientos hidroeléctricos en los ríos limítrofes de jurisdicción compartida.
Por último, los Misioneros y los Correntinos que son el último orejón del tarro, no ven ni verán los beneficios de las represas que les quitan territorio cultivable y le contaminan su medio ambiente, éstas provincias deben apoyar estos emprendimientos de lo contrario el poder ejecutivo nacional, la presidencia, no les dará los fondos (que por derecho le corresponden), con estos fondos el ejecutivo nacional les extorsiona.
Estas provincias siguen pagando elevadísimos costos de energía que empresas pseudo-estatales generan a partir de combustión de hidrocarburos, contaminando una vez más el ambiente, para el mismo propósito, porque la energía de las represas no va dirigida a la población que daña sino a las grandes metrópolis capitalinas y a los centros industriales del Brasil.
Por todo ello creemos que debemos unirnos, entre la mayor cantidad de sectores posibles y expresar un fuerte rechazo a estas políticas que conciben nuestras provincias como una colonia donde practicar economías de enclave, es decir quitar de ellas todos los recursos sin dejarle los beneficios a cambio y luego abandonarlas dejando el territorio arrasado, despojado de sus recurso más valiosos, con su futuro hipotecado por las contaminación y el retraso en su desarrollo.
ES EL UNICO RECURSO QUE TENEMOS.
La ambición de nuestros gobernantes, muchas veces dominados ellos mismos por quienes detentan el poder real, empresas multinacionales dirigidas por millonarios que no conocen los territorios que explotan y por supuesto no viven en ellos, lleva a que no se midan las consecuencias de las grandes obras públicas, mientras solo se ve en ellas una fuente de incontables ganancias monetarias, ganancias apropiadas por unos pocos, empobreciendo la calidad de vida de la inmensa mayoría.
Las empresas que tienen instalado sus sistemas de fabricación de turbinas hidroeléctricas, por ejemplo, buscan amortizar lo más posible estas instalaciones, vendiendo sus productos si es necesario sobornando a gobernantes de todo el mundo para que realicen represas y les compren así sus generadores.
Por otra parte, Brasil que busca generar energía barata para su industria, ya ha explotado al máximo su capacidad de generación hidroeléctrica (no tiene más lugar para instalar represas en sus ríos agotados) y ahora busca condicionar su apoyo a los sucesivos endebles gobiernos argentinos a cambio de la adhesión a emprendimientos hidroeléctricos en los ríos limítrofes de jurisdicción compartida.
Por último, los Misioneros y los Correntinos que son el último orejón del tarro, no ven ni verán los beneficios de las represas que les quitan territorio cultivable y le contaminan su medio ambiente, éstas provincias deben apoyar estos emprendimientos de lo contrario el poder ejecutivo nacional, la presidencia, no les dará los fondos (que por derecho le corresponden), con estos fondos el ejecutivo nacional les extorsiona.
Estas provincias siguen pagando elevadísimos costos de energía que empresas pseudo-estatales generan a partir de combustión de hidrocarburos, contaminando una vez más el ambiente, para el mismo propósito, porque la energía de las represas no va dirigida a la población que daña sino a las grandes metrópolis capitalinas y a los centros industriales del Brasil.
Por todo ello creemos que debemos unirnos, entre la mayor cantidad de sectores posibles y expresar un fuerte rechazo a estas políticas que conciben nuestras provincias como una colonia donde practicar economías de enclave, es decir quitar de ellas todos los recursos sin dejarle los beneficios a cambio y luego abandonarlas dejando el territorio arrasado, despojado de sus recurso más valiosos, con su futuro hipotecado por las contaminación y el retraso en su desarrollo.
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